Nuestra solidaridad para los “enfants de la Patrie”

En estos días de dolor (no sólo del pueblo francés, sino del mundo todo), un poema de César Vallejo que empatiza como pocos con el sentimiento de desolación que ese dolor provoca. Detrás del dolor, ojalá llegue también la esperanza.


Los Heraldos Negros
(1918)

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé.
 Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
 la resaca de todo lo sufrido
 se empozara en el alma… Yo no sé.

 Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
 en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
 Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
 o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

 Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
 de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
 Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
 de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

 Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos, como
 cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
 vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
 se empoza, como un charco de culpa, en la mirada.

 Hay golpes en la vida, tan fuertes … Yo no sé!

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