El espíritu de Villafañe sobrevoló el Centro de la Cooperación

Cada representación del teatro de títeres significa un hecho creativo que combina el diseño de objetos, vestuario, escenografía, música e iluminación. La dirección y la puesta en escena hacen junto a los ensayos el pilar de cada obra. El Premio Nacional “Javier Villafañe” es el único que se aboca a reconocer los méritos en estas disciplinas. Bajo la organización del Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini”, Antonaeta Madjarova y Juano Villafañe, la tercera edición del premio se instaló como un justo reconocimiento al trabajo de investigación, producción y creatividad destinado a los espectáculos de teatro de títeres y objetos para niños y adultos. Para Madjarova, la premiación “no se trata de una competencia, sino del reconocimiento a la creatividad, trabajo y resistencia”.

El encuentro, celebrado a sala llena el 23 de noviembre, contó con el apoyo de la delegación argentina de UNIMA (Unión Internacional de la Marioneta) y del Instituto de Artes Mauricio Kagel de la UNSAM (Universidad Nacional de San Martín). Durante más de cuatro horas, se reconoció la labor de destacadas figuras del ambiente, incluyendo a los fallecidos, Juan Enrique Acuña y Roberto Docampo.

En la presentación, la titiritera Beatriz Suárez revivió su labor junto a Javier Villafañe. “En los años ´50s me encuentro con Javier, recién llegado de Chile, compartiendo oficio, casa y niños”. Suárez y Villafañe presentaron entonces “La calle de los fantasmas” en el hoy Parque Rivadavia, sobre un carro como el que utilizan los botelleros, especialmente adaptado por Villafañe para que sirviera de escenario. Apenas arrancó la obra —recordó Suárez—, el caballo se puso en movimiento y los arrojó del carro. “Y ahí sentí que los títeres me avisaban que yo era titiritera. Los títeres no se aprenden, se sienten”.

Durante la ceremonia, hubo espacio para la innovación, con la incorporación de lenguajes escénicos como el que propone la multimedia. Por ejemplo, en el caso de “Cumple zombi” de los premiados Roberto Cubillas y Eva Benítez, espectadores con problemas de audición podían acceder a los pasajes más importantes de la obra, merced a la implementación de una pantalla sobre el escenario.

Los responsables del premio destacaron el esfuerzo que implica el traslado de los elencos en las distintas regiones del país (en muchos casos a través de zonas rurales, en festivales autogestionados), y consecuentemente entregaron reconocimientos a las trayectorias de siete compañías regionales.

Tal cual sucede en otras entregas de premios a la actividad artística, la ocasión sirvió como muestrario de lo mejor del teatro de títeres y objetos. Tal el caso de la obra “El Rey Mono versus Madame Esqueleto” (de la compañía Hua Guo Shan, China), que destacó por la técnica oriental.

En diferentes momentos de la premiación, se reconoció el mérito de numerosos espacios culturales, como Pan y Arte (de Daniela Fiorentino), Trompo (de Garabito) y el Club Sudamericano del Títere (de Manu Mansilla). En su agradecimiento, quienes gerencian estos espacios coincidieron en que “es una época muy difícil para todas las salas teatrales”.

Los más celebrados
En esta tercera edición, se impulsó la participación de un jurado infantil (de entre 4 y 14 años) cuya votación premió a “El Mundo de Dondo” de Julia Sigliano, cuya labor también fue reconocida por el jurado de la organización. El premio a Mayor Obra para Adultos fue para “Salvajada”, adaptación de Mauricio Kartún de la obra de Horacio Quiroga (con dirección de Tito Loréfice y elenco de la UNSAM). Por su parte, el premio Mayor Obra para Niños estuvo destinado a “Los Caminos Invisibles” de Silvina Reinaudi.

Roberto Docampo, fallecido en 2013, recibió el merecido homenaje. Desde la pantalla el “Negro” Docampo dio vida una vez más al valiente Goleto, personaje muy querido de la famosa obra “El Circo Criollo” del Teatro San Martín.

Entre las más aplaudidas, estuvo la multipremiada Ana Alvarado, autora de una miríada de obras y actual docente de la UNA (Universidad Nacional de Artistas). Alvarado recibió este año el premio a la Excelencia Artística y Trayectoria. Otro de los muy aplaudidos fue Carlos Adrián Martínez, director y docente de teatro de títeres. Su mensaje de unión y resistencia fue de lo más celebrado de la jornada.

Por María Florencia Tabanera

Próximamente añadiremos el detalle de los premios.

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