Los expedientes del misterioso Daniel Garber

Este reportaje tiene algo de aquella Silent Movie, de Mel Brooks (La última locura de Mel Brooks), donde ningún actor hablaba salvo el mimo Marcel Marceau. Y sí, es raro que un mimo hable. Pero Daniel Garber (52 años) no sólo es mimo y maestro de mimos, sino también mago, un GRAN mago para chicos, territorio en el que deambula desde hace 31 años, y con mucho éxito. Es desde ese costado que los integrantes de Buhonito´s Blog hablamos con él, y tenía muchísimo para contar.

“El artista da de sí lo que siente que debe o puede dar —define Garber, quien en 1998 ganó el primer premio de Magia Cómica en el “V Congreso de la Federación Latinoamericana de Sociedades Mágicas” (FLASOMA), y luego ganaría tres veces el premio Magia al mejor Mago Infantil, entre muchos otros—. Pero cuando uno se decide a trabajar para los niños hay varios factores más que entran en juego. Como adultos tenemos ciertas responsabilidades adicionales cuando nos situamos delante de los niños. Queramos o no, seremos educadores, implícita o explícitamente. Los niños absorben, viven en primera persona el juego que el artista les propone, y debemos ser cuidadosos con el material que ponemos a su alcance. Eso no quiere decir que todos los contenidos deben ser básicos o tratar sobre la inocencia y la felicidad. Se pueden encarar infinidad de situaciones, emociones y sensaciones: el miedo, el amor, la ilusión y la desilusión, la soledad y el compañerismo, la violencia y la paz… Pero siempre cuidando el nivel, el modo, la significancia, el sentido, y por sobre todo qué mensaje les terminará quedando dentro, qué semilla estaremos dejando en ellos”.

—¿Existen diferencias entre la magia infantil y la dirigida a los adultos? ¿Qué rutinas te piden más?
—Muchos sostienen que lo mismo que se les presenta a los niños se le puede presentar a los adultos, o a la inversa. Y es cierto. El Himno a la Alegría no tiene edad, puede emocionar a niños y adultos por igual. El “buen” arte puede ser atemporal y no tener edad, pero también es cierto que no es lo mismo algo sugerente como la música que algo que da cuenta de un contenido narrativo, como la poesía, el cuento o el teatro hablado. De alguna manera uno le da a cada público lo que cada público “pide” o necesita. La empatía y la identificación se da en ese punto de encuentro, en algún lugar situado entre el público y el artista, trabajando desde la comunicación entre los niños y uno como comunicador sensible.

—¿Cuál es la importancia de contar historias dentro de la Magia?
—No es necesario contar una historia. De hecho, tan es así que en las competencias mágicas hay una categoría que se da en llamar “Magia argumentada”. Como se ve, es una posibilidad entre varias. El asombro, lo fascinante de lo imposible, la ilusión de imposibilidad, lo atractivo de lo imposible posible ya es, de por sí, lo que hace que la Magia sea tal. La historia o el cuento que se cuente con o a través de ella, o el mensaje que se pueda transmitir narrativamente a partir de una situación mágica es algo que cada artista decide encarar o no. El asombro ante una ley de la física que se ve superada o quebrantada despierta en sí mismo una emoción difícil de describir.

—¿Y en la magia para niños?
—A la vez es cierto que si se cuenta una historia en el momento de actuar para niños se nos facilitará el acceso a su universo y a la vez despertaremos una rápida empatía. Existen muchos cuentacuentos y narradores orales que usan a magia como recurso, y a la vez hay varios magos que eligen ser magos cuentacuentos. La pequeña diferencia es si se piensa la presentación desde el cuento o desde la magia. Incluso los niños pueden no llegar a darse cuenta si el artista que está frente a ellos es cuentacuentos o mago, puede llegar a ser muy sutil la diferencia. La magia reviste cierta ilógica ya que, por definición, atenta contra las leyes de la lógica y la física. Cuando se estructura una historia que abarque y contenga a la Magia lo que se hace es buscar la lógica de lo ilógico. Es decir: sostener, mantener un hilo conductor que le dé lógica a las distintas ilógicas que la Magia presenta y ofrece. Se intenta darle un sentido al sinsentido buscando un código en el “lenguaje mágico” que haga que el mensaje llegue a los niños de manera clara y ayudar al mismo tiempo a que la Magias sea percibida con mayor claridad y potencia.

—¿Para qué sirve la Magia en las escuelas?
—Ya sea cuando el niño pequeño ve un espectáculo de Magia, o cuando participa de una clase o taller, o cuando un docente emplea en su tarea cotidiana intencional u ocasionalmente ciertos rudimentos de la Magia, el niño accede a ella como sensación, como emoción. La Magia es un lenguaje sensible que apunta directo al asombro, a lo imposible, a lo que quiebra las leyes del mundo que nos rodea, del universo que nos enseñan como real y posible en nuestra educación formal. Desplegando lo que ya existe en el chico de por sí, y si lo que se desea transmitir va acorde con el nivel intelectual de ellos y sus características socioafectivas y culturales, se puede acceder a ellos usando la Magia como lenguaje y herramienta del mismo modo que lo haría una propuesta de aprendizaje convencional, sólo que la motivación y la identificación que le estamos sumando en el proceso le daría más “profundidad” e incluso claridad al compromiso del aprendizaje.

Garber asegura que la “imposibilidad” de la Magia podría estar presente en cada momento del proceso evolutivo y en la enseñanza de contenidos concretos más allá de la comprensión de su imposibilidad, ya que su característica de Arte es lo que prima antes que el desafío de resolver su “acertijo”. “No se menospreciará la Magia reduciéndola a un simple pase oculto o artilugio secreto sino por el contrario se la presentará como esqueleto y estructura fundamental para la elaboración de la ilusión de lo imposible posible”, define el mago. Así, agrega, “muchos contenidos concretos pueden ser tomados para ser trabajados directa o indirectamente desde la Magia. Todos sabemos que en ella encontramos principios claros de las Matemáticas, de la Física, de la Química, de la Lógica y hasta de la Filosofía. Debemos tener en claro, en el momento de pensar en la inclusión de la Magia en el ámbito educativo, si lo queremos plantear desde lo pedagógico o desde lo artístico. Ninguna de las opciones es mejor o peor que la otra, pero los puntos de partida y los de llegada son diferentes”.

“La presencia de la Magia dentro del ámbito educativo con un rol protagónico —resume Garber— asegurará un aprendizaje entretenido, pero a la vez con un espíritu investigativo, crítico y creativo, asegurando así una permanencia en los alumnos de los contenidos trabajos”.

 

El camino del Mago
—¿Cómo llegaste a la Magia? ¿Te gustaba la Magia cuándo eras chico?

—Cuando tenía 9 años me obsequiaron un libro: El Mago maravilloso, de Gerard Majax y al mismo tiempo veía uno de mis programas televisivos favoritos, en verdad unos cortos: “Las Manos Mágicas”. Así se me hizo inevitable empezar a “fabricarme” mis primeros juegos de magia usando lo que tenía a mano en mi casa: cartulinas, tijeras, pegamento para darle forma a mis primeros sombreros de copa con doble fondo. Luego cordones, hilos delgados y mil cosas más para elaborar fabulosos misterios que presentaba a mi familia, sentándolos en el living de mi casa para que presenciasen mis ¡funciones mágicas! Desde entonces la Magia acompañó y acompaña mis días.

—¿Cómo son las reuniones de magos? ¿Se cuentan secretos?
—En toda ciudad grande hay un Club de Magia (y en muchas pequeñas también). La función de estos clubes ha cambiado con el paso de los años, los avances tecnológicos y la evolución de las redes sociales. Considero que una de las primeras funciones que debe cumplir un club de magos es la social. El compartir una pasión con los pares. Luego está la difusión de actividades, el estudio de juegos, técnicas y artilugios antiguos, y la discusión de los nuevos, el intercambio de opiniones acerca de los artistas integrantes y de otros que no son parte del club, profesionales y amateurs. El estudio en grupo, los laboratorios, la lectura de libros, videos… Son muchas las actividades promovidas en los clubes (entidades, agrupaciones, asociaciones, etc.). Y por supuesto el organizar galas, muestras, funciones donde los miembros puedan mostrar lo que van aprendiendo e incluso invitar a otros artistas nacionales e internacionales, para que muestren y también den sus conferencias, transmitiendo así conocimientos antiguos y contemporáneos, propios y de otros.

—¿Cómo fueron tus encuentros con los colegas de los Estados Unidos y otras partes del mundo?
—En las reuniones de la KGB (Kidshow Guru Braintrust, el grupo de los mejores magos infantiles del mundo), grupo convocado y dirigido por Silly Billy del cual soy miembro activo, intercambiamos información y conocimientos, tanto en lo que respecta a la Magia como a todo lo que hace al trabajo en general de un artista profesional. Es decir: compartimos material acerca de marketing, promoción y difusión, aspectos legales y contractuales, entre otros. A las reuniones anuales se acercan aproximadamente unos diez magos de distintas partes del mundo, cada uno con su cultura, con sus conocimientos, con sus vivencias, y el intercambio es sumamente enriquecedor.

—¿Qué es lo que más te gusta de trabajar en el extranjero? Y qué es lo peor…
—Trabajando en el extranjero uno puede aprender de otras culturas y a la vez profundizar el aprendizaje de la propia. Son claras las diferencias entre los distintos tipos de sociedades y ello determina, como es lógico, la niñez en cada sitio. Si bien hay valores y cuestiones en común, la diferencia histórica, social y cultural modifica los juegos, los comportamientos, las conductas, los canales expresivos y comunicacionales. Es muy sabrosa la experiencia de trabajar ante niños de distintas partes del mundo, aprendo muchísimo de ellos. Al mismo tiempo, intercambiar con magos de otros países es parte de la hermosa experiencia en esto de viajar. Cientos de amistades nuevas que me enriquecen como persona y como profesional. Lo malo de viajar son los tiempos, las pocas horas de descanso, los horarios de los vuelos, los trenes, los buses, el cargar maletas de aquí para allá, y las ganas, muchas veces, de quedarse a compartir con amigos y por cuestiones de agenda y compromisos tener que continuar el viaje. ¡Indudablemente son muchos más los aspectos positivos que los negativos!

“A lo largo de mis más de 31 años como profesional de la Magia y trabajando con y para niños, he pensado y repensado una y mil veces conceptos, y teorizado experiencias. Si tuviera que sintetizar en unas pocas líneas algo de todo esto empezaría por sugerir que nunca se priorice lo económico a lo artístico cuando de niños se trata, perderíamos de vista sus necesidades y lo que desean, su manera y su sencillez. Pongamos amor en la tarea y sepamos que seremos constantemente observados, seremos su ejemplo”, recomienda Garber enfáticamente.

Para Garber, el mago ocupa el rol de realizador de ilusiones, de quien hace realidad los sueños. “No hay nada más lindo que ser quien le da forma a los deseos, quien los hace posibles. Ante tantas imposibilidades que el mundo real nos ofrece día a día, a los niños y a los adultos, el mago sigue ocupando el papel de quien toma las manos de la gente para llevarlos a soñar que todo es posible. Desde ese lugar es que nuestra conducta ante los niños debe ser intachable, nos imitarán y repetirán todo lo que hagamos”.

Para el final, deja algunos consejos que parecen dedicados a sus pares pero, quién sabe, tal vez apliquen a cualquiera que esté creando artísticamente para niños y jóvenes. “Dediquemos un tiempo importante a la introspección y al espíritu creativo —aconseja—. Estudiemos distintos métodos para crear nuestros actos y utilicémoslos en la medida que nos vayan sirviendo y los vayamos necesitando. No repitamos lo que otros artistas hacen. Dejémonos llevar por nuestro universo interior, no caigamos en el facilismo de hacer lo que da dinero o lo que hemos visto que le funciona a los demás. Exploremos caminos nuevos y dibujemos nuestro propio cuento de vida. Si es honesto nuestro devenir mágico muchos nos seguirán. El Arte es para ser explorado, jugado, atravesado, invadido. El Arte será de quienes se arriesguen y se jueguen, jugando y proponiendo”.

Por María Florencia Tabanera


Para conocer más a Daniel Garber
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