El Sapo Encantado – Cap.13 – El río de palabras

“¿Dónde buscar un castillo?”,
se preguntaba el batracio.
Si no encontraba el palacio,
la misión fracasaría.
¡Qué triste se pone el día,
cuando el destino es reacio!

Razonó que los castillos
eran grandes de verdad.
Buscarlos en la ciudad
sonaba desatinado.
Miró al cielo, frustrado,
y rumbió a la vecindad.

Tanto mascullar enojos,
un caracol lo escuchó.
El baboso lo alcanzó,
(un milagro, ya se sabe)
y a tientas, en tono grave,
sin dudar, lo aconsejó:

“Hay castillos en el aire,
hay castillos bien concretos,
y hasta hay castillos secretos
que nadie puede alcanzar.
Es un castillo mi hogar”,
dijo, y se miró la espalda.
“Y palacios de esmeralda
que no son para habitar”.

“Por eso yo le aconsejo
una fortificación
que empate a su corazón.
No de piedras, ni ladrillos.
Quiero decir: un castillo
donde pueda ser feliz.
Si me permite el desliz:
que le calce en el bolsillo”.

“Siga este rastro brillante,
¡no se vaya a desviar!
Conozco bien el lugar
donde encastrando los nombres,
gerundios, verbos, pronombres,
ellos componen castillos.
Son magos, llenan pasillos
con las artes de los hombres”.

Y así Atilio remontó
ese río hecho de luna.
Que, del féretro a la cuna,
toda la vida es un río.
Y es un río este camino
que lo lleva a la aventura.

En las fuentes de aquel río
descubrió una biblioteca.
Atilio pensó en Zotreta,
su pasión por la lectura,
y en las páginas que curan
las penas de la croqueta.

Entró al recinto y buscó
los fortines palabreros.
Los libros, como sombreros,
pa´ llevar en la cabeza
mil ideas que no pesan.
Un pasaje al mundo entero.

“Disculpe”, lo interpeló
otro molusco parlante:
“¿Qué busca? Puedo ayudarle…”
El sapito interrumpió:
‒Un castillo busco yo.
­‒Pasillo siete, ¡adelante!

Corrió hasta el pasillo siete,
borracho, de tan contento.
Presentía el gran encuentro:
esas letras lo llamaban.
Porque lo que él buscaba
(¡Vaya!)
era un castillo de cuento.


Ésta es la decimotercera parte de “El sapo encantado”, basado en la obra de teatro de títeres de Florencia Tabanera, adaptado por Alejandro Alonso.

Continuará…

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